Prohibido protestar (artículo de opinión de Pablo Pera Ibarguren)
Parece que más de un año de pandemia va desgajando el velo de aquellos que, siempre victoriosos, dejan traslucir su verdadera esencia: peligrosos y cobardes.
Cuando necesitamos vacunas, camas y respiradores, se ponen a techar un estadio, expropiar campos o asfaltar el centro de la ciudad.
Cuando teníamos que quedarnos en casa, auspiciaron festivales de calles, ferias, mercados y una maratón internacional.
Cuando había que poner el acento en hacer cumplir los protocolos y recomendaciones sanitarias, pasaron meses mirando para otro lado, dejando hacer, dejando pasar, e igualando el comportamiento responsable del irresponsable.
Fieles a su cobardía fueron los primeros en vacunarse y serán los últimos en reconocer sus errores y perder sus privilegios.
El daño causado en lo sanitario, económico e institucional demuestra la falta de espíritu para afrontar situaciones arriesgadas como la que atravesamos.
De la mano del gobierno la desigualdad ante la ley se propaga tan rápido como el virus.
En La Pampa no sólo está prohibido andar en bicicleta, sino también prohibido protestar.
¿Habrá que presentar ante el comité de crisis provincial un protocolo para ello?

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